Cambio de hora en Chile: cómo adaptarse a través de una buena higiene del sueño

Carla Bonatti Paredes, vicepresidenta de la Fundación Salud Circular, advierte sobre la importancia que tiene el buen dormir en el bienestar físico y emocional de las personas.

En el contexto actual, donde el estrés y la vida acelerada son parte del día a día, asegurar un buen descanso nocturno debe convertirse en una prioridad para la salud de las personas. Dormir bien es una herramienta poderosa para proteger el cuerpo y la mente, y el cambio de hora es una excelente oportunidad para revisar y mejorar nuestros hábitos de sueño.

Dormir menos de 7 horas durante la noche o tener un sueño poco reparador no solo afecta la concentración, el ánimo o la productividad, sino que también puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades crónicas como la hipertensión, diabetes, obesidad y depresión.

Carla Bonatti Paredes, enfermera y vicepresidenta de la Fundación Salud Circular señaló que con el cambio de hora, que será una realidad a contar del próximo sábado,  muchas personas experimentan alteraciones en su ritmo circadiano, lo que puede afectar temporalmente su estado de ánimo, la concentración y el sueño.

“Los efectos negativos de los retrasos o interrupciones del sueño incluyen lentitud, baja capacidad de atención, menor sociabilidad, estado de ánimo deprimido, disminución del sueño profundo, menor consumo de calorías durante el día, aumento del hambre y menor sensación de saciedad, resistencia a la insulina y menor rendimiento. Si bien dormir de 7 a 9 horas por noche en adultos puede parecer suficiente, la calidad del sueño es igual de importante para la salud”, puntualizó la profesional.

En la oportunidad Bonatti sostuvo que, si bien las alteraciones en el sueño producto del cambio de horario pueden hacerse presente en muchas personas, existen grupos que son más vulnerables a estos cambios, como los niños y adolescentes. “Por su naturaleza biológica, los adolescentes tienden a despertarse dos o tres horas más tarde que los adultos, lo que agrava el déficit de sueño que ya padecen, y el cambio de horario empeora esta situación, afectando negativamente su descanso, rendimiento y estado de ánimo. Además, los niños pequeños y en edad escolar también se ven afectados, ya que tienen horarios de sueño más rígidos, lo que puede causar irritabilidad, dificultades para mantener la atención y problemas para dormir y levantarse a la hora habitual”, sostuvo.

Ante posibles desajustes en el ritmo circadiano, la profesional enfatizó en la necesidad de incorporar algunas acciones y hábitos que puedan facilitar la adaptación al nuevo horario. “Entre ellas encontramos ajustar de manera gradual los horarios, es decir acostarse y levantarse 15 minutos antes días previos al cambio; aprovechar la luz natural pues exponerse al sol en las mañanas ayuda a sincronizar el reloj biológico; evitar siestas prolongadas; mantener una rutina relajante antes de dormir, como leer, meditar o tomar una ducha tibia.

Otras recomendaciones dadas por la profesional se relacionan con fomentar una buena higiene del sueño, mediante acciones como eliminar el ruido y la luz de la habitación para inducir de mejor manera el descanso; eliminar el consumo de cafeína, alimentos ricos en sodio y el alcohol antes de acostarse; mantenerse hidratado durante el día; evitar el uso de fuentes de luz a altas horas de la noche (computadoras, teléfonos móviles) que suprimen la secreción de melatonina; y mantener los rituales de sueño en el caso de los niños, como por ejemplo, leerles un cuento, atenuar las luces, con la finalidad de reforzar sus señales naturales de sueño.

Fundación Salud Circular llama a prevenir la soledad no deseada y sus graves efectos en la salud

Depresión, demencia, enfermedades cardiovasculares y muerte prematura son solo algunas de las consecuencias que la soledad sostenida puede provocar en la salud física y mental, especialmente en personas mayores. Salud Circular llama a enfrentar este fenómeno con políticas públicas, intervenciones comunitarias y apoyo familiar.

La soledad no deseada no es solo un tema que genere efectos emocionales en las personas, sino que es también un problema de salud pública con impactos concretos y devastadores. Quienes viven en contextos prolongados de desconexión social presentan un riesgo significativamente mayor de desarrollar enfermedades como depresión, ansiedad, deterioro cognitivo, presión arterial elevada, inflamación crónica y hasta muerte prematura. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 871.000 muertes al año, en el mundo, están relacionadas con la falta de vínculos sociales.

Según información proporcionada por la Fundación Salud Circular, la evidencia científica demuestra que el aislamiento social incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, diabetes tipo 2 y debilita el sistema inmunológico, haciéndolo más vulnerable a infecciones. En el ámbito neurológico, la soledad prolongada se asocia al desarrollo de demencia, afectando de forma transversal diversos sistemas del cuerpo humano.

Sandra Lanza Sagardia, presidenta de Salud Circular, médica y especialista en Medicina del Estilo de Vida, señala que la soledad también genera un impacto en la adherencia a tratamientos médicos. “Las personas solas tienden a postergar o abandonar sus controles de salud, muestran menor motivación para mantener hábitos saludables y enfrentan más dificultades para sostener cambios conductuales. Por el contrario, las redes sociales sólidas han demostrado actuar como verdaderos factores protectores para la prevención y el tratamiento de enfermedades”, sostuvo la profesional.

Frente a este panorama, la especialista destacó acciones que pueden ayudar a revertir las consecuencias de la soledad no elegida, entre ellas intervenciones clínicas como la terapia cognitivo-conductual, y estrategias comunitarias como grupos de caminata, lectura, voluntariado o actividades intergeneracionales, todas orientadas a crear espacios donde las relaciones significativas puedan florecer. También se valoran las herramientas tecnológicas como videollamadas y plataformas de apoyo virtual.

La soledad en las personas mayores

Carla Bonatti Paredes, enfermera y vicepresidenta de la fundación señala que las personas mayores son quienes enfrentan con mayor crudeza los efectos de la soledad. Factores como la pérdida de seres queridos, enfermedades crónicas, problemas de movilidad o precariedad económica agravan su aislamiento. Esta desconexión se ha vinculado directamente a un aumento del 50% en el riesgo de demencia, del 30% en enfermedades cardiovasculares y del 25% en la probabilidad de muerte prematura.

“La soledad también favorece conductas de riesgo como el sedentarismo, el tabaquismo y el consumo de alcohol, además de impactar negativamente en el bienestar subjetivo. Estudios internacionales revelan que incluso puede estar asociada al aumento de pensamientos suicidas, especialmente en hombres mayores de 85 años”, indicó.

Respecto a las señales que pueden alertar de posibles situaciones de riesgo, la profesional sostuvo que muchas de ellas pueden manifestarse de manera sutil, como cambios en el apetito, problemas de sueño, tristeza persistente, pérdida de interés en actividades o dificultades de memoria. Por eso, el rol de la familia es clave. La atención afectiva, la comunicación constante y el involucramiento de las personas mayores en la vida familiar son formas efectivas de mitigar la soledad.

La familia es la principal fuente de apoyo social y emocional para las personas mayores. Los miembros de la familia pueden ayudar a combatir la soledad de diversas maneras. Es fundamental mantener una comunicación regular y abierta con las personas mayores. Esto puede incluir llamadas telefónicas, visitas en persona, videollamadas o incluso mensajes de texto. No hay mayor alegría para una persona mayor que recibir la atención de quienes ama.

Otras estrategias pueden ser: involucrar a las personas mayores en la vida familiar a través de la solicitud de consejos, reconocer su experiencia y sabiduría; apoyar su independencia, permitirles tomar decisiones y desarrollar actividades; ayudarles a encontrar un sentido de propósito, para sentirse útiles y valorados.

Fundación Salud Circular busca fortalecer promoción de entornos y hábitos saludables en la región y el país

La nueva entidad promueve proyectos comunitarios, alianzas público-privadas e innovación social como ejes para mejorar la calidad de vida en la población.

Fomentar un modelo de salud sostenible e integral, capaz de contribuir al bienestar de las comunidades, promover entornos, hábitos saludables y generar alfabetización en salud e innovación social, es la misión de la Fundación Salud Circular, recientemente constituida por un grupo de destacados profesionales del sector.

La organización busca convertirse en un referente a nivel regional y nacional en materia de bienestar y es encabezada por un directorio que lideran la doctora Sandra Lanza, presidenta de la Sociedad Chilena de Medicina en Estilo de Vida (Sochimev); la enfermera Carla Bonatti, directora de la Sociedad Chilena de Medicina en Estilo de Vida (Sochimev); el cirujano Humberto Pizarro y el ginecólogo Claudio Rath.

En el marco de su conformación, la Fundación Salud Circular adoptó una serie de compromisos en materia de sostenibilidad, cuidado de las personas y sus entornos; equidad, diálogo y reconocimiento de saberes comunitarios; vinculación a través de redes de relaciones, experiencia y colaboración; y ciclo continuo, considerando la salud como una práctica dinámica de cuidado, aprendizaje y transformación.

Según la presidenta, Sandra Lanza, “el desarrollo científico y tecnológico ha permitido grandes avances en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades, pero aún estamos en deuda con la prevención y el bienestar de las personas. Hoy vivimos más años, pero no necesariamente con mejor salud. La esperanza de vida ha aumentado, pero la expectativa de salud –es decir, los años que vivimos de manera saludable o libres de dolencias y/o enfermedades– se ha estancado o, incluso, disminuido. En este nuevo escenario, marcado por el envejecimiento poblacional, urge un cambio de enfoque: promover entornos saludables y hábitos sostenibles desde la infancia y durante todo el curso de vida”

“A ello se suma la insuficiencia de recursos que el sistema de salud destina a la promoción y prevención, y las propias barreras que las familias tienen en el acceso a hábitos saludables, lo que refuerza la necesidad de accionar iniciativas que contribuyan a promover entornos que favorezcan hábitos saludables para nuestra salud, un espacio que nuestra Fundación espera ocupar paulatinamente”, añade la experta.

A través de la generación de proyectos comunitarios de fomento de conductas saludables; la creación de alianzas estratégicas con municipios, universidades y otros actores público-privados para facilitar el acceso a opciones saludables; la formación de líderes promotores de salud; y acompañamiento técnico en el mapeo de activos generadores de bienestar, la Fundación Salud Circular espera consolidarse como un actor relevante en la integración de hábitos saludables, fortalecimiento comunitario e impacto colectivo en la calidad de vida.

Te invitamos a conocer la nueva Fundación Salud Circular y sus próximas novedades a través de sus redes sociales @salud.circular en Instagram y en la web www.saludcircular.cl.

Salud Circular llama a prevenir las enfermedades cardiovasculares con prevención e incorporación de hábitos saludables.

En el mes del corazón, la fundación llama a las personas a mantener una alimentación balanceada, propiciar momentos de descanso, ejercitarse frecuentemente y aprender a manejar el estrés para evitar padecer este tipo de patologías.

Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en Chile y en el mundo. Las estadísticas muestran que más de una cuarta parte de los fallecimientos registrados en el país tienen su origen en este tipo de enfermedades, decesos que podrían evitarse con la incorporación de hábitos saludables y la asistencia regular a controles médicos para prevenir o detectar a tiempo el desarrollo de estas patologías.

Diversos son los factores que pueden gatillar el surgimiento de las enfermedades al corazón. Si bien la mayoría de las personas asocian estas enfermedades a una mala alimentación, al sedentarismo y hábitos nocivos como el consumo de alcohol y el tabaco, existen factores emocionales y del entorno que también pueden gatillarlas.

Para la Dra. Sandra Lanza, presidenta de la Fundación Salud Circular la prevención y la incorporación de hábitos saludables de manera diaria es vital para mantener un corazón sano. Igual de importante es cuidar la salud emocional, mediante acciones que disminuyan el estrés, promuevan el descanso y contribuyan al bienestar psicológico de las personas. “La salud emocional es un componente clave en la prevención, desarrollo y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares. Promover el bienestar psicológico y manejar adecuadamente el estrés y trastornos emocionales representa una estrategia fundamental para la salud cardiovascular. Por ejemplo, el estrés crónico, la ansiedad, la depresión y emociones negativas como la ira y la hostilidad pueden aumentar la presión arterial, provocar inflamación en las arterias y alterar la función del sistema nervioso autónomo, elevando el riesgo de enfermedades cardiovasculares como cardiopatía isquémica, infarto y accidentes cerebrovasculares”, señalo Lanza.

Por su parte, Carla Bonatti, enfermera y vicepresidenta de la fundación señaló que estudios como el Lifestyle Heart Trial han demostrado que los cambios en el estilo de vida pueden detener la progresión de la enfermedad cardiovascular e incluso revertirla. “Estudios demuestran que incorporar hábitos saludables reducen las placas ateroscleróticas y disminuyen eventos cardiovasculares. De ahí la importancia de llevar una alimentación rica en vegetales, legumbres, granos integrales, semillas y frutos secos; incorporar el movimiento a la rutina diaria, gestionar el estrés con pausas, con respiración consciente y con el establecimiento de relaciones positivas”, enfatizó.

Síntomas a los que hay que prestar atención

Entre los síntomas que podrían indicar patologías al corazón están los dolores de cabeza intensos y persistentes, mareos y vértigo, dificultad para respirar, visión borrosa o cambios en la vista, dolor en el pecho o palpitaciones, náuseas, vómitos y fatigas inusuales, hemorragias nasales, entre otros.

En situaciones más complejas la sintomatología incorpora dolor, presión o molestia en el centro del pecho, en brazos, hombro izquierdo, cuello, mandíbula, espalda o estómago, mareos o sensación de desmayo, y sudores fríos y palidez.

En situaciones de mayor gravedad, que podrían indicar la presencia de un ACV, los síntomas a presentar son: debilidad, entumecimiento o parálisis repentina en la cara, brazo o pierna, especialmente en un solo lado del cuerpo; dificultad para hablar o entender el lenguaje, incluyendo confusión o dificultad para expresarse; problemas repentinos de visión; dificultad para caminar, pérdida de equilibrio, mareos o falta de coordinación; pérdida de memoria, dificultad para pensar o cambios emocionales y de comportamiento y problemas para tragar o controlar esfínteres.